viernes, 16 de septiembre de 2011
Vaivén
La brisa va y viene....
constante, infinita, inefable.
Siempre irá y volverá a venir,
no existe brisa que no retorne,
no existe caricia mortal,
sólo eternas y permanentes.
Todas las noches,
incluso las más bellas y estrelladas,
anhelan el amanecer.
Todos los surcos esperan el agua,
todo silencio habla,
toda palabra oculta,
un secreto,
un motivo,
un miedo,
un aviso.
Todo es angustia.
Pálpitos, corazonadas y temblores;
mareas, escalofríos y erecciones;
también ellos, van y vienen...
jueves, 25 de agosto de 2011
El Hurto
Lo que guarda la tierra, debe ser para la tierra
La consiguió abierta y espléndida. Introdujo en ella sus manos sucias y extrajo enseguida sus entrañas radiantes, que aún en sus manos, ya moribundas y corruptas, continuaban resplandecientes.
Quedó sangrando y en agonía...

Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
La consiguió abierta y espléndida. Introdujo en ella sus manos sucias y extrajo enseguida sus entrañas radiantes, que aún en sus manos, ya moribundas y corruptas, continuaban resplandecientes.
Quedó sangrando y en agonía...

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domingo, 22 de mayo de 2011
El Ermitaño
El Ermitaño de la montaña guarda en pecho una fosa es profunda y oscura; como su tristeza inexplicable e intermitente.
El roba sonrisas que luego lanza a la fosa a ver si logra llenarla, pero estas apenas alcanzan para tapar el piso del enorme hoyo de su alma.
Ya el viejo no recuerda que fue aquello que le arrancaron del pecho para abrir semejante agujero; ahora solo siente el frío y el vacío de ese espacio q lleva consigo, al que cualquier cosa le queda pequeña.
Por ello vaga por el bosque, arrebatando momentos que pueda lanzar a la fosa, con la esperanza de que el hoyo se llene y el vacío desaparezca.
El roba sonrisas que luego lanza a la fosa a ver si logra llenarla, pero estas apenas alcanzan para tapar el piso del enorme hoyo de su alma.
Ya el viejo no recuerda que fue aquello que le arrancaron del pecho para abrir semejante agujero; ahora solo siente el frío y el vacío de ese espacio q lleva consigo, al que cualquier cosa le queda pequeña.
Por ello vaga por el bosque, arrebatando momentos que pueda lanzar a la fosa, con la esperanza de que el hoyo se llene y el vacío desaparezca.
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