lunes 9 de noviembre de 2009
antojo
Me provoca descubrir a qué sabe el susurro de tu boca, cuál es la temperatura de tus manos y la densidad de tu sudor. Se me antoja verte entre dormido y cantarte una canción. Me dan ganas de bailarte y que me bailes, de masticarte la sonrisa y combinarla con un sorbo de mirar. Quiero descubrirte... conocerte y olerte, todo por un instante, fugaz y radiante, breve y feroz, para que me recuerdes y para recordarte, como a una linda canción.
jueves 5 de noviembre de 2009
Crónicas de Oficina I
Todos los días se despierta, se levanta, se baña y se alimenta.
Todos los días sube y se sienta, saluda y conversa sin comunicar nada, sólo comenta.
Todos los días observa callada a la ciudad entera, los carros y palmeras, la lluvia y las protestas.
Todo pasa, todos los días todo sube y baja, todo se arma y desarma. Todos llegan en calma, todos se van alerta. Todos murmuran y callan, todos celebran y juegan.
Sin fuego ni hielo la rutina gobierna. El tiempo pasa ligero o sediento según la marea. No hay brisa ni viento pero sobran las miradas, aquí en el pequeño infierno no hay sonrisa barata, ni atardeceres tibios ni calles empedradas, aquí todos somos sacos de huesos que vuelven por las mañanas, con almas empeñadas en sueños que se olvidan entre paredes blancas.
Todos los días sube y se sienta, saluda y conversa sin comunicar nada, sólo comenta.
Todos los días observa callada a la ciudad entera, los carros y palmeras, la lluvia y las protestas.
Todo pasa, todos los días todo sube y baja, todo se arma y desarma. Todos llegan en calma, todos se van alerta. Todos murmuran y callan, todos celebran y juegan.
Sin fuego ni hielo la rutina gobierna. El tiempo pasa ligero o sediento según la marea. No hay brisa ni viento pero sobran las miradas, aquí en el pequeño infierno no hay sonrisa barata, ni atardeceres tibios ni calles empedradas, aquí todos somos sacos de huesos que vuelven por las mañanas, con almas empeñadas en sueños que se olvidan entre paredes blancas.
martes 27 de octubre de 2009
Verdades alucinadas
Miranda me observa con el ceño fruncido. El ímpetu de esa mirada que en otrora inspiraba hoy desaprueba y condena. ¿Podrá un retrato cambiar de actitud o será un mero reflejo de las inquietudes de mi alma?
Sin querer me siento traicionándome a mi misma, y celebro que Miranda sólo asome el rostro en este cuadro porque si tuviese espada me la clavaría en el pecho, en los ojos ¡y en las manos!
Mis ideas no son mías
Mi voluntad es ajena y desvariada
Mis sueños son prestados
y la sonrisa... cada vez es más lejana
A qué le temes? -pregunta Miranda-
Y el hielo que sube por mi espalda secuestra cualquier posible respuesta.
Él continua.- El miedo es una valija que deberías olvidar en cualquier esquina, el miedo es enemigo de la libertad, ¡Y nosotros amamos la libertad! vuelve de donde sea que te encuentres perdida, Vuelve a andar. Justicia y más Justicia, ese es el camino a andar. Coraje, Sabiduría y Belleza las armas que deberías usar.- y ante mis ojos se despide con suaves caricias vaporosas que se desvanecen junto a él.
Yo me pregunto, ¿Por qué no le ofrecí un café?
Sin querer me siento traicionándome a mi misma, y celebro que Miranda sólo asome el rostro en este cuadro porque si tuviese espada me la clavaría en el pecho, en los ojos ¡y en las manos!
Mis ideas no son mías
Mi voluntad es ajena y desvariada
Mis sueños son prestados
y la sonrisa... cada vez es más lejana
A qué le temes? -pregunta Miranda-
Y el hielo que sube por mi espalda secuestra cualquier posible respuesta.
Él continua.- El miedo es una valija que deberías olvidar en cualquier esquina, el miedo es enemigo de la libertad, ¡Y nosotros amamos la libertad! vuelve de donde sea que te encuentres perdida, Vuelve a andar. Justicia y más Justicia, ese es el camino a andar. Coraje, Sabiduría y Belleza las armas que deberías usar.- y ante mis ojos se despide con suaves caricias vaporosas que se desvanecen junto a él.
Yo me pregunto, ¿Por qué no le ofrecí un café?
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