Corre niña, corre... que culpa tiene el fuego si el sueño se apaga
Aguanta niña, aguanta... que la rosa se coge por el tallo aunque las espinas saquen llagas
Si lloras, que las lágrimas valgan, que no caigan al río, que se queden en el alma
Corre niña, corre... porque la cobardía y el cansancio te alcanzan
Aguanta niña, aguanta... para que el espíritu de lucha no se deshaga
La tristeza no es genuina, vuelve a enamorarte de la batalla que antes amabas. Dejemos a la providencia encaminar la causa.
Espuma Blanca
miércoles 22 de febrero de 2012
viernes 18 de noviembre de 2011
El ciclo
Vivo el momento del silencio,
padezco de una imaginación muda,
mis labios se adormecen ante la frivolidad,
mi corazón perdió sus causas,
todos ríen y sonríen, yo sólo observo,
observo con método científico,
como una especie que quiere conocer a otra,
me pregunto si las sonrisas serán ciertas,
o si habrá algo de hábito o postura en ellas.
Mis pensamientos, muy reducidos en cantidad, comienzan a debilitarse;
el ruido de la marea exterior toma fuerza,
el entorno comienza a tambalearse como una barca,
no mareo en barcos, pero aquí si siento náuseas;
Comienzo a desdibujarlo todo,
como hechos con trazos de lápiz, todos desaparecen.
Quiero escapar del silencio, pero a mis pies,
aparece una serpiente mordiéndose la cola.
Comprendo que todo vuelve, rompo el silencio, me reconcilio con la palabra, busco acciones, ansío acciones.
viernes 16 de septiembre de 2011
Vaivén
La brisa va y viene....
constante, infinita, inefable.
Siempre irá y volverá a venir,
no existe brisa que no retorne,
no existe caricia mortal,
sólo eternas y permanentes.
Todas las noches,
incluso las más bellas y estrelladas,
anhelan el amanecer.
Todos los surcos esperan el agua,
todo silencio habla,
toda palabra oculta,
un secreto,
un motivo,
un miedo,
un aviso.
Todo es angustia.
Pálpitos, corazonadas y temblores;
mareas, escalofríos y erecciones;
también ellos, van y vienen...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)